logomailing
Search
Close this search box.

Una educación desde la diferencia

¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando escuchas la palabra diferencia? Seguro habrás pensado en controversia, disensión, discusión u oposición. Y, ¿si te digo que la diferencia es la base que enriquece la diversidad?

Escrito por: Huascar Cabrera, Director DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión) de ExB.

Así es, la Real Academia Española (RAE) define Diferencia como: Cualidad o accidente por el cual algo se distingue de otra cosa, variedad entre cosas de una misma especie. Y cuando se busca la definición de diversidad, la misma RAE nos dice que, diversidad es variedad, desemejanza, diferencia. Más en un mundo donde el ordenamiento social tiende a acomodar las personas, desde el color de piel, el sexo, la orientación sexual, el emplazamiento, el nivel académico, etc., la diferencia tiende a ser un problema, nos trae conflictos pues pone en evidencia que mi sistema de categorizar y ordenar el mundo tiene un error, para un grupo de heterosexuales, un homosexual será un problema que a futuro podría devenir en un conflicto.

¿Desde dónde nace esa necesidad de organizar la vida en estructuras sociales que tienden a normalizar a las personas? Podemos tardar días enteros en discusiones para entender esto, más lo que nos interesa es ¿dónde empezamos a educarnos para uniformar la vida, y encasillar las diferencias? Y sí, es desde la educación, que puede o no empezar en casa, se fortalece en el colegio, y se instala completamente en nuestras interrelaciones sociales.

Desde allí que no existen muchos supuestos o creencias para trabajar con enfoque centrado en la diferencia, nuestra mente tiende a polarizar las cosas, en hombre o mujer, malo o bueno, rico o pobre, rurales, urbanos; y esto hace que nuestra visión del mundo sea polarizada, o es blanco, o es negro, negándose a ver en tonos grises, o menos en colores.

Como diría William Ury, nuestro desafió es hacer del mundo un lugar seguro para las diferencias, más, ¿por dónde empezamos? Ahora estamos en un tiempo donde categorizamos y folklorizamos las diferencias, tendemos a ver el panorama desde la “teoría”, deshumanizamos un grupo a favor de otro, desde las ciencias sociales las categorías vuelven más distantes los puntos de encuentro que nos hacen humanos entendiendo la humanidad como rica en formas, tamaños colores, etcétera. La labor de la educadora, del educador, es reconocer que la convivencia y no la teoría resalta la diferencia y una educación que tome en cuenta la diferencia personal más que la colectiva, generará adultos que trabajen desde un enfoque en la diversidad.